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¿Qué son los perros guía para ciegos?

No se trata de simples mascotas de compañía, son perros, que por sus características genéticas, su vivaz inteligencia y su extraordinaria fidelidad, se convierten en los ojos de su amo ciego. Son capaces de conducirlo sin tropiezos por calles y avenidas transitadas, por los andenes del Metro, por las escaleras y elevadores de edificios, auxiliándolo en todo momento para esquivar obstáculos, cruzar puentes peatonales, eludir zanjas llevándolo con precisión a la oficina, al banco, a la universidad, al paradero de autobuses, o a un determinado restaurante. 

En las primeras incursiones de adiestramiento con perros guía, se utilizaron ejemplares de la raza pastor alemán, debido a que se trataba, por aquellos días, de la más popular en tierras teutonas. Las razas que más se utilizan para este menester son el labrador y el golden retriever. En cuanto al sexo, no se admiten diferencias entre machos y hembras, siendo ambos aptos para convertirse en el mejor recurso de desplazamiento de una persona con discapacidad visual. 

Los criadores de estos ejemplares caninos se empeñan en conseguir la genética idónea por medio de cruzas con la finalidad de adiestrarlos como guías de personas ciegas. 

Físicamente, los perros guía deben tener determinadas características, no superando nunca la talla mediana. Rasgos de carácter como la obediencia, la serenidad y un buen sentido del equilibrio anímico, deben estar presentes en la personalidad del perro-guía, además de la sociabilidad, cualidad indispensable para adaptarse sin dificultad a todos los ambientes donde participa su dueño.

Una vez aprobadas las características genéticas, el perro, también llamado “lazarillo”, es entrenado desde cachorro de los siete a los doce meses de vida, entregándolo en custodia temporal a una familia voluntaria, la cual propicia su cotidiana convivencia con la gente. 

En una segunda etapa, hasta los 18 meses, los cachorros pasan al departamento de entrenamiento avanzado de la institución, abocada a dicho adiestramiento especializado , donde obtendrán los conocimientos básicos por parte de los instructores. En el transcurso de este período se evalúa su capacidad necesaria para convertirse en un auténtico perro guía. 

En la tercera etapa, se selecciona al usuario; tras un "acoplamiento" de tres semanas se podrá saber si ha funcionado la unión entre ambos, ya que se les hace pasar por todo tipo de situaciones, desde las más simples a las más complejas. 

Los aspirantes a obtener un perro guía deben aprobar previamente cuatro exámenes: uno de carácter médico, otro psicológico, y un tercero de índole socioeconómica. Estos perros se otorgan en forma gratuita a los usuarios ciegos, y en la mayoría de los casos, instituciones filantrópicas como los mundialmente conocidos, Club Rotario y Club de Leones, se encargan de los gastos de transportación aérea y alojamiento de los prospectos seleccionados. 

UN POCO DE HISTORIA 

Los orígenes del adiestramiento de los perros guías se remontan a 1827, en Austria, donde Leopold Chimani escribió un libro en el que relata el testimonio de Joseph Resinguer, nacido en 1775, ciego desde los 17 años de edad, quien entrenó a sus tres perros para que lo condujeran en todos sus desplazamientos. 

Años más adelante, Johann Wilkelm Kleim, en Viena, publicó el primer manual sobre el adiestramiento de estos perros de asistencia. Pero no fue sino hasta las postrimerías de la Primera Guerra Mundial, como respuesta a los centenares de soldados alemanes que perdieron la vista durante la contienda bélica, que el médico Gerhard Stalling fundó la primera institución dedicada al adiestramiento de perros guía. La escuela abrió sus puertas en 1916 en Oldenburg, Alemania. 

En 1927, Dorothy Eutis, una ciudadana estadounidense que trabajaba en Suiza como adiestradora profesional de perros de rescate en la Cruz Roja, publicó en el periódico "The Saturday Evening Post" un artículo sobre la crianza y adiestramiento de los perros guía para ciegos. Así fue como cundió el interés entre los ciegos norteamericanos para hacerse de un perro lazarillo. Poco tiempo después surgió la primera escuela de este tipo en Nashville, Tennesse, por iniciativa de Dorothy y de su esposo Morris. 

En la actualidad, existen centros de adiestramiento en la gran mayoría de los países desarrollados. En los EEUU hay más de 11 escuelas, en Francia 10, en el Reino Unido hay más de 14 centros en todo el país, en Alemania 5, en Australia 2, Corea, en Japón 5, en Nueva Zelanda 1, en la República Checa, en Sudáfrica 1, en Italia 3, Irlanda 1, en Polonia 2, en Bélgica 2, Holanda, Canadá 2, Noruega 2, Suiza, en Israel 2, en Rusia y en España existe la Fundación Once del Perro Guía. 

En México, desde 1997, La Escuela de Perros Guía IAP., primera en América Latina, se dedica a la crianza y adiestramiento de estos útiles perros de asistencia, lográndose de este modo la plena independencia física y social de los ciegos en nuestro país. 

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Presidente Fundador
de Contacto Braille A. C.
Jorge Pulido, Licenciado en Periodismo